Imágenes difundidas en redes sociales asiáticas volvieron a mostrar en navegación a la enigmática plataforma construida por COMEC —presentada por analistas como un “no portaaviones” por la falta de confirmación oficial sobre su misión—, esta vez aparentemente en aguas próximas a Hainan, un punto neurálgico para la proyección naval de Pekín en el mar de China Meridional. La aparición ocurre, además, en un contexto regional particularmente cargado: China acaba de cerrar una ronda de ejercicios con fuego real alrededor de Taiwán, mientras Taipéi volvió a elevar el tono político sobre la defensa de su soberanía y Washington cuestionó el aumento de presión militar en el Estrecho.

El reingreso en escena del buque reaviva la discusión sobre si se trata de una plataforma de pruebas para drones y helicópteros, un diseño de doble uso (civil-militar) o un concepto intermedio pensado para experimentar doctrinas de operación en mar abierto.
Qué se sabe del “portaaviones” de COMEC
Tal como expuso Escenario Mundial, el buque llamó la atención por su silueta: una amplia cubierta de vuelo y un diseño atípico con múltiples superestructuras tipo “isla”, un rasgo poco frecuente que alimentó hipótesis sobre separación de funciones a bordo (control de vuelo, puente y escapes) y sobre su potencial como banco de pruebas para operaciones aéreas. En reportes previos, se lo ubicó asociado a instalaciones industriales vinculadas al conglomerado estatal chino de construcción naval, en un ecosistema que tradicionalmente combina desarrollos comerciales con transferencia tecnológica hacia capacidades de defensa.
A diferencia de los portaaviones de la Armada del EPL (PLAN), sobre esta plataforma no hay confirmación pública de número de casco militar ni una presentación formal que la encuadre como unidad de combate. Esa ambigüedad, deliberada o simplemente coyuntural, es parte del motivo por el cual algunos analistas la describen como “no portaaviones”: puede parecerlo por su cubierta, pero su rol real sigue abierto.
La ubicación “cerca de Hainan” también suma capas: la isla funciona como un nodo estratégico para operaciones en el mar de China Meridional, donde China sostiene una postura de presencia y control crecientes. En otras palabras, que una plataforma experimental se muestre en esa zona no prueba su misión, pero sí le agrega valor interpretativo a la discusión sobre para qué fue construida.
El contexto político-militar empuja esa lectura. Tras los ejercicios recientes alrededor de Taiwán, el presidente Lai Ching-te reiteró en su mensaje de Año Nuevo que su gobierno reforzará la defensa y la resiliencia de la isla frente a lo que definió como ambiciones “expansionistas”. En paralelo, Estados Unidos expresó que las actividades militares chinas elevan tensiones e instó a Pekín a actuar con moderación y reducir la presión sobre Taiwán.
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