Taiwán se enfrenta a un problema interno de magnitud, mientras sus oficiales buscan desmantelar una siempre creciente red de espías que trabajan para China en la recolección de información sensible. Esta inteligencia, que abarca a miembros de las fuerzas armadas y de las distintas ramas del gobierno, luego permite al régimen de Xi Jinping planificar ejercicios militares como la imponente “Mission Justice 2025” que representó un bloqueo de la isla.

La multiplicidad de casos conocidos de personas del ejército o el gobierno de Taipéi que han sido juzgadas bajo la Ley de Seguridad Nacional de Taiwán da una idea de la magnitud de la operación montada desde Pekín: sólo en 2024 se registraron 64 procesos. El perfil de los condenados muestra lo cerca del poder taiwanés que China recolecta inteligencia. En septiembre de 2025, un consejero cercano al presidente Lai Ching-te fue condenado a cuatro años de prisión por compartir detalles de sus itinerarios con el gobierno chino.
Las filtraciones abarcan tanto al actual oficialismo del Partido Democrático Progresista como al Kuomintang, que actualmente está en la oposición, pero guarda una simbología importante para la isla en tanto fueron sus miembros, encabezados por Chiang Kai-Shek, quienes fundaron la denominada República de China en Taiwán en 1949, tras ser derrotados en el territorio continental por los comunistas de Mao Zedong. Sin embargo, actualmente este partido es más cercano a la idea de la “reunificación” con Pekín, y más temprano este año dos funcionarios de segunda línea pertenecientes al partido fueron arrestados por sospechas de colaborar con China.
China podría conocer las debilidades militares de Taiwán a través de su red de espionaje
La preocupación también es palpable en el ejército, donde China recluta soldados y oficiales que favorecen la causa de la reunificación nacional o que están fuertemente endeudados, desesperación que los funcionarios de la potencia asiática explotan prometiendo préstamos a cambio de información sensible.

Así le ocurrió por ejemplo a Chen Yimin, un sargento de la marina taiwanesa, que en medio de una difícil situación financiera se encontró con una publicidad online de un préstamo del gobierno chino a cambio de producir y recolectar inteligencia. Al aceptar la propuesta, el marino se dedicó durante un año a descargar e imprimir documentos secretos de las bases de datos militares y a tomar fotos de las bases en las que rotaba. En 2023, tras ser detenido, fue juzgado bajo la Ley de Seguridad Nacional y condenado a dos años de prisión.
La inteligencia recolectada por Yimin y otros conscriptos -algunos de los cuales, se presume, siguen operativos- podría dar a conocer a Beijing los planes militares de Taiwán para defenderse de una eventual invasión china. En una entrevista con el medio británico The Telegraph, el analista Nathan Atrill del Australian Stategic Policy Institute graficó la importancia de esta información para la defensa de la isla: “Cada filtración hace que la capacidad disuasoria de Taiwán se vea cada vez más delgada desde la perspectiva de Beijing. Si China conoce los tiempos de movilización de Taiwán, su cobertura de radar o los diseños de comando y control, puede diseñar un ataque que explote estas debilidades desde el primer minuto”.

Una muestra de las capacidades que su aparato de espionaje proporciona a China se vio en los ejercicios militares “Mission Justice 2025”, que en los últimos días de diciembre representó un bloqueo de la isla utilizando unidades navales, aéreas, del ejército y de misiles. Allí, los navíos chinos realizaron ejercicios con fuego real. En el caso de una eventual invasión, la filtración china del aparato militar y político de Taiwán podría apuntar esos cañones a objetivos ya definidos, un punto a favor de las ambiciones de reunificación que Pekín proclama.
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