Los ministros de Defensa de Japón y Estados Unidos condenaron los recientes incidentes aéreos que involucraron aeronaves de China en el espacio aéreo del archipiélago, según informaron desde Tokio. Tras la comunicación, ambos lados mostraron una condena al episodio reportado el pasado domingo 8 de diciembre, donde cazas chinos encendieron sus radares sobre aeronaves niponas que monitoreaban un ejercicio de la Armada del Ejército Popular de Liberación en conjunto con aviones de la Fuerza Aérea de Rusia.

El contacto entre los dos funcionarios buscó oficializar el apoyo por parte de Estados Unidos a su inescindible aliado de la posguerra, que llegó de manera velada luego del incidente. En primera instancia, portavoces anónimos del Departamento de Estado habían dicho que “las acciones de China no conducen a una paz regional y estabilidad”. “La alianza EE.UU.-Japón es más fuerte y más unida que nunca. Nuestro compromiso a nuestro aliado Japón es inalterable, y estamos en contacto cercano sobre este y otros asuntos”, agregaron, luego de que el Financial Times reportara a principios de la semana que existía malestar en Japón por la falta de apoyo explícito norteamericano ante la tensión con China.
Ministros de defensa de Japón y Estados Unidos condenan incidentes aéreos con China
Aunque los comentarios iniciales fueron recibidos con alivio desde el archipiélago, donde el jefe de gabinete Minoru Kihara remarcó que “demuestran la fuera alianza entre Estados Unidos y Japón“, el tema volvió a colarse en la agenda luego de la llamada telefónica entre los ministros de Defensa.
Según un comunicado de esta cartera del gobierno japonés “los ministros intercambiaron sus visiones en la cada vez más severa situación de seguridad en la región del Indo-Pacífico, incluyendo el incidente del radar contra aeronaves de las Fuerzas de Autodefensa por parte de aviones militares chinos”.
“Los ministros expresaron serias preocupaciones sobre cualquier acción que aumente las tensiones regionales, ya que las acciones de China no conducen a la paz regional y la estabilidad”, repitió el comunicado el concepto trazado inicialmente por la diplomacia estadounidense, antes de añadir que Koizumi y Hegseth “reafirmaron la importancia de la alianza EE.UU. – Japón y dieron por sentado su compromiso para disuadir la agresión en Asia-Pacífico”.
La respuesta oficial desde China llegó a través del portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Guo Jiakun, quien se refirió a la llamada en una conferencia de prensa en Beijing: “La comunidad internacional va a diferenciar el bien del mal y no será engañada por la versión japonesa. Los aliados de Japón, en particular, necesitan ver claramente las intenciones japonesas y evitar ser mal direccionados por ellas”.
Hay que recordar que, luego de la llamada entre Donald Trump y el jefe de estado chino, Xi Jinping, a fines de noviembre, la agencia china de noticias Xinhua sostuvo que “Xi expuso la postura de principio de China sobre la cuestión de Taiwán, y subrayó que el retorno de Taiwán a China es parte integrante del orden internacional de la posguerra”.
Además, la misma fuente informó que Trump habría sostenido que “China fue una parte importante de la victoria en la Segunda Guerra Mundial” y subrayado que “Estados Unidos entiende lo importante que es la cuestión de Taiwán para China“. Después de este contacto, según reportó la agencia Reuters, Trump habría llamado a Takaichi para pedirle que moderara sus palabras sobre la situación de la isla, algo que de todas maneras no destrabó el conflicto diplomático entre los dos estados.
Japón y China, enfrascados en una escalada diplomática por Taiwán
Las recientes declaraciones de apoyo de funcionarios estadounidenses a Japón ante China surgen luego de que los gobiernos de las naciones vecinas se trenzaran en una escalada diplomática por la situación de Taiwán, isla autogobernada democráticamente que Pekín reclama como parte de su territorio.
El pasado 7 de noviembre, la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, sostuvo ante la Dieta Nacional que una potencial invasión de Taiwán “que involucre el uso de barcos de guerra y el ejercicio de la fuerza” podía representar para el archipiélago una amenaza a la seguridad internacional que forzara a las fuerzas armadas del país a intervenir.
La respuesta de Pekín fue boicotear el turismo chino a Japón y enfriar las relaciones diplomáticas, algo que se reflejó en la última reunión del G20, en Johannesburgo, Sudáfrica, donde no hubo encuentros con la contraparte japonesa. Pero también intensificó la circulación de sus buques de guerra y aeronaves en los límites de las aguas territoriales de Japón, que llevaron al archipiélago a agrupar cazas F-15 en la prefectura de Okinawa, la más austral del país, al norte de Taiwán.

En este contexto, cazas J-15 de la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación, despegados desde el portaviones Liaoning, fijaron sus radares en aviones F-15 de la Fuerza Aérea de Autodefensa del archipiélago, que efectuaban un patrullaje sobre distintas maniobras navales y aeronáuticas realizadas por Pekín, algunas de ellas en conjunto con aviones rusos, cerca de sus aguas territoriales.
Takaichi calificó el episodio como “lamentable”, al subrayar que “estas iluminaciones de radar son un acto peligroso que fue más allá de lo necesario para el vuelo seguro de la aeronave”. Fuentes oficiales evitaron precisar detalles del encuentro, como la actitud que tomaron los cazas japoneses en respuesta a la acción de sus contrapartes chinos, que puede preceder a un ataque y forzar a la aeronave señalada a realizar maniobras evasivas. Sin embargo, el episodio se configuró como un escalón más en el aumento de las tensiones entre Japón y China.
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