ARCHIVO - En imagen de archivo del 26 de enero de 2013, el misil balístico de largo alcance Agni-V es exhibido durante el desfile del Día de la República, en Nueva Delhi, India. (AP Foto/Manish Swarup, archivo)
India acelera el desarrollo de un moderno sistema de defensa balística marítima, con el fin de frenar las crecientes amenazas de China y Pakistán. El plan, liderado por la DRDO junto con la Indian Navy, prevé transformar parte de su flota en una suerte de “muro flotante antimisiles”, capaz de interceptar amenazas balísticas antes de que alcancen el territorio nacional.
En este sentido, la iniciativa gira en torno a dos interceptores clave, el AD-1 para intercepciones dentro de la atmósfera -fase terminal- y el AD-2, diseñado para neutralizar misiles en su tramo medio, fuera de la atmósfera (fase exo-atmosférica). Este doble enfoque ofrece una defensa escalonada que aumenta la probabilidad de neutralización, incluso ante lanzamientos a gran distancia.
El primer hito de este programa ocurrió en abril de 2023, cuando la DRDO y la Indian Navy realizaron con éxito la primera prueba de lanzamiento de un interceptor marítimo desde un buque, en la costa de Odisha. Este ensayo convirtió a India en uno de los pocos países del mundo con capacidad naval BMD.
La idea de fondo apunta a que los buques de guerra, además de sus funciones convencionales, pueden convertirse en plataformas móviles de defensa estratégica. En esa lógica se inscribe la próxima generación de destructores del Project 18-class, que incluirán sistemas BMD marítimos y, eventualmente, arsenal hipersónico, brindando a la Armada india un rol central en la disuasión regional.
Este desarrollo cobra especial relevancia frente al contexto de rivalidades en la región, con vecinos como China y Pakistán, quienes mantienen capacidades misilísticas. Recientemente, la inteligencia de Estados Unidos reveló en evaluaciones recientes que Pakistán se encuentra desarrollando un misil balístico intercontinental (ICBM) con capacidad nuclear, capaz de alcanzar territorio continental americano. De concretarse, este avance representaría una escalada histórica en las capacidades nucleares pakistaníes y modificaría la percepción de Washington respecto a Islamabad.
Un ICBM supera los 5.500 km de alcance, lo que permitiría a Pakistán impulsar su disuasión más allá de la vecina India hacia Estados Unidos. Hasta ahora, su misil más avanzado es el Shaheen‑III, con alcance avisado de ~2.700 km, diseñado para cubrir objetivos en la India. La transición hacia un ICBM supone la incorporación a un exclusivo club nuclear global.
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