Estados Unidos reactivó este año —por primera vez en más de dos décadas— su entrenamiento militar de guerra en selva en Panamá. Se trata de un paso estratégicamente significativo en un momento de tensiones crecientes en el Caribe, aumento de la presencia militar estadounidense y un renovado interés de Washington por la seguridad del Canal de Panamá.

El nuevo Combined Jungle Operations Training Course, lanzado en la base Aeronaval Cristóbal Colón (el antiguo Fuerte Sherman), regresa a un punto emblemático de la historia militar norteamericana: la zona donde miles de soldados fueron entrenados para operaciones selváticas desde los años ’50 hasta finales de los ’90. Pero su relanzamiento ocurre en un contexto geopolítico completamente distinto, con un contexto regional más tenso que el de ese entonces.
Oficialmente, el Pentágono aclaró que el programa no está vinculado a la escalada entre EE. UU. y Venezuela. Pero el despliegue militar estadounidense en la región dejó como resultado 21 embarcaciones destruidas y más de 80 muertos en operaciones de “narcoterrorismo”, junto a una presencia masiva de activos militares (como F-35, buques, aviones ISR, marines y el arribo del USS Gerald R. Ford), que hacen que la lectura desmienta la no vinculación de los hechos.
¿Retórica directa hacia Maduro?
Según el mayor Cody McBroom, líder del curso, el objetivo es recuperar capacidades que EE. UU. perdió tras abandonar el entrenamiento selvático al cerrar Fuerte Sherman en 1999, como la supervivencia en clima tropical extremo, tiro y movimientos tácticos en vegetación densa, navegación terrestre, adaptación a fauna peligrosa y técnicas conjuntas con fuerzas locales. El primer ciclo finalizó con 46 graduados, entre ellos 18 marines, 1 soldado del Ejército y 27 panameños. El curso de noviembre incorporará otra cohorte de 30 militares (15 de cada país), con perspectivas de expansión.

Pero el regreso al entrenamiento selvático en Panamá complementa la creciente actividad militar del SOUTHCOM en el Caribe y su estrategia de influir más directamente en la seguridad de la región. Si bien Panamá insiste en que el acuerdo no habilita “ningún acto hostil contra Venezuela”, lo cierto es que el entrenamiento se desarrolla en el istmo, además de que EE. UU. obtiene acceso ampliado a bases panameñas.
En paralelo, en ocasiones anteriores, Washington ha declarado al Canal de Panamá “terreno clave que debe ser asegurado con Panamá y nunca con China”. Desde 2024, la administración Trump sostiene que el canal está bajo influencia económica y estratégica de Beijing, lo que motivó un reposicionamiento militar en América Central.

Además, el entrenamiento vuelve 20 años después, justo cuando Washington presiona a Caracas y aumenta su despliegue en el Caribe, por lo que el istmo vuelve a ser articulador logístico para operaciones regionales y el entrenamiento permite presencia, rotación y cooperación extendida. En este contexto, los analistas consideran que esta “vuelta parcial” al istmo no equivale a bases permanentes, pero sí a un reposicionamiento sostenido. La reactivación del entrenamiento selvático en Panamá no es un gesto aislado ni técnico, sino que forma parte de una rearticulación estratégica en el hemisferio que combina presión militar sobre Venezuela, contención de la influencia china en el canal y el fortalecimiento del rol del SOUTHCOM.
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