Seguidores de Hezbolá asisten a una protesta organizada por el grupo contra lo que calificaron como una violación de la soberanía nacional, cerca del aeropuerto internacional de Beirut, Líbano, el 15 de febrero de 2025. Créditos: Reuters/Emilie Madi
El Congreso de Estados Unidos volvió a poner la mirada sobre la presencia de Hezbolá en América Latina, con especial preocupación por su expansión en Venezuela bajo el gobierno de Nicolás Maduro. Durante una audiencia en el Senado, expertos en seguridad e inteligencia advirtieron que el grupo proiraní consolidó redes financieras, logísticas y de entrenamiento en territorio venezolano durante la última década.
El exsubsecretario del Tesoro Marshall Billingslea, quien dirigió la Oficina de Financiamiento del Terrorismo durante la administración Trump, afirmó que “la magnitud y la profundidad de la presencia de Hezbolá en Venezuela se expandieron drásticamente bajo Maduro”.
Según detalló, el grupo habría instalado un centro de entrenamiento paramilitar en la Isla Margarita y obtenido pasaportes venezolanos a través de la Agencia Nacional de Identificación.
“El régimen venezolano ha brindado refugio seguro a organizaciones vinculadas con Irán, lo que representa un riesgo directo para la seguridad de todo el hemisferio”, advirtió Billingslea ante el comité.
El testimonio ante el Senado norteamericano sostiene que Hezbolá mantiene una estructura de financiamiento ilícito activa en varios países de la región, aprovechando rutas de contrabando, lavado de dinero y tráfico de oro.
Venezuela, Colombia, Brasil y la Triple Frontera entre Argentina, Paraguay y Brasil fueron señalados como los principales puntos de apoyo logístico.
Fuentes de inteligencia estadounidenses y latinoamericanas ya habían alertado en informes previos que los nexos entre Hezbolá y el régimen de Maduro se fortalecieron a medida que la cooperación antiterrorista entre Caracas y Washington se deterioraba.
En ese escenario, la organización —apoyada por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC)— habría utilizado empresas fachada y vínculos con estructuras estatales venezolanas para canalizar fondos y reforzar su red de influencia regional.
El informe llega en un contexto de mayor actividad militar estadounidense en el Caribe y América del Sur, donde Washington refuerza su presencia a través del Comando Sur y una serie de ejercicios combinados con socios como Argentina, Colombia y Brasil.
Para analistas de defensa, la convergencia entre crimen organizado, regímenes autoritarios y organizaciones terroristas internacionales configura un nuevo tipo de amenaza híbrida en el continente. Hezbolá, explican, opera simultáneamente en los planos financiero, informativo y militar, lo que le otorga una capacidad de proyección regional difícil de rastrear y neutralizar.
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