Los ejercicios de la OTAN apuntan a disuadir a Rusia de atacar sus fronteras / Créditos: Shamil Zhumatov - Reuters
El presidente ruso Vladimir Putin firmó un decreto que establece el reclutamiento de 135.000 ciudadanos de entre 18 y 30 años para el servicio militar obligatorio en el período otoño 2025 (del 1 de octubre al 31 de diciembre). Se trata de la mayor campaña de conscripción otoñal desde 2016, lo que confirma la presión que enfrenta Moscú para reconstituir sus fuerzas tras las elevadas bajas en Ucrania.
La convocatoria se suma a los 160.000 hombres llamados en la primavera de 2025, llevando el total anual a la cifra más alta desde 2016. Según el vicealmirante Vladimir Tsimlyansky, del Estado Mayor ruso, los reclutas cumplirán su servicio exclusivamente en bases dentro del territorio ruso y no serán enviados directamente al frente en Ucrania. No obstante, analistas recuerdan que los conscriptos formados en estas campañas suelen ser transferidos luego a unidades movilizadas.
Desde 2022, Putin ha incrementado progresivamente el tamaño de las fuerzas armadas, con un plan de expansión hacia 1,5 millones de soldados activos, consolidando a Rusia como una de las fuerzas militares más grandes del mundo.
En paralelo, documentos presupuestarios presentados al Parlamento ruso muestran que el gasto en defensa para 2026 será de 13 billones de rublos (157.000 millones de dólares), una leve caída respecto al récord de 13,5 billones en 2025, considerado el mayor nivel desde la era soviética.
La reducción proyectada plantea interrogantes, ya que el conflicto en Ucrania sigue sin perspectivas de resolución. No obstante, fuentes consultadas por Reuters subrayan que el Kremlin puede reasignar fondos de manera rápida si la situación lo exige, y que parte del gasto militar se encuentra oculto en partidas clasificadas o en otros rubros presupuestarios.
En términos globales, el presupuesto de defensa y seguridad —que incluye a las fuerzas armadas, la policía y las agencias de inteligencia— ascenderá a 16,8 billones de rublos en 2026, apenas por debajo de los 17 billones del presente año.
La magnitud del esfuerzo bélico llevó al Ministerio de Finanzas a proponer un aumento del IVA del 20% al 22% en 2026, con el objetivo de sostener el gasto en defensa y reducir el déficit fiscal. Según cálculos oficiales, defensa y seguridad representarán el 38% del gasto total del presupuesto ruso y alrededor del 7% del PBI.
Este doble escenario —expansión de la conscripción y ajuste en el presupuesto militar— revela la complejidad de la estrategia rusa: mientras busca mantener la presión sobre Ucrania y la OTAN, también enfrenta las limitaciones de un modelo económico tensionado por sanciones, caída de ingresos energéticos y la creciente militarización del aparato estatal.
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