Perú aprueba amnistía e indulto a fuerzas armadas y de seguridad pese a advertencias internacionales

La presidenta de Perú, Dina Boluarte, promulgó una ley de amnistía que beneficia a militares y policías acusados, procesados o condenados por violaciones a los derechos humanos cometidas durante el conflicto interno de 1980 a 2000.

La medida, aprobada por el Congreso el 9 de julio, incluye a quienes no tienen sentencia firme y a condenados mayores de 70 años, afectando aproximadamente 150 sentencias y 600 procesos en curso. Créditos: Ernesto Benavides / AFP.

El Ejecutivo tenía hasta el 15 de agosto para promulgarla o devolverla al Parlamento con observaciones, pero Boluarte decidió firmarla, acompañada por congresistas de Fuerza Popular y exmilitares.

Reacciones y tensiones con la Corte IDH

La Corte Interamericana de Derechos Humanos había ordenado el 24 de julio suspender el trámite de la ley, para proteger el derecho de acceso a la justicia de las víctimas de casos emblemáticos como Barrios Altos y La Cantuta. Boluarte ignoró la orden, repitiendo un patrón ya visto en otras decisiones, como la liberación del expresidente Alberto Fujimori en 2023 y la aprobación de la prescripción para crímenes de guerra previos a 2003 en 2024.

La presidenta argumentó que la medida reafirma la soberanía nacional y rechazó lo que calificó como “intervención” de la Corte. Créditos: Ernesto Benavides / AFP.

La ceremonia de promulgación generó indignación por la presencia de Juan Rivero Lazo, fundador del grupo paramilitar Colina y condenado a 25 años por ejecuciones extrajudiciales, liberado en diciembre. Organizaciones como la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos denunciaron que la ley deja sin justicia a miles de familias y convocaron manifestaciones, declarando duelo nacional y marchando vestidos de negro.

Human Rights Watch advirtió que la amnistía debilita el Estado de derecho y alinea a Perú con gobiernos que desconocen el sistema interamericano, como Nicaragua y Venezuela. Créditos: Ernesto Benavides / AFP.

Según la Comisión de la Verdad y Reconciliación, el conflicto armado interno dejó unas 70.000 víctimas fatales y más de 20.000 desaparecidos, responsabilidad compartida entre grupos insurgentes y fuerzas estatales. La decisión de Boluarte reabre el debate sobre memoria, justicia y rendición de cuentas en el país.

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