En el marco de la cumbre de la ASEAN que ha iniciado este martes, China y Rusia han señalado estar dispuestos a ser los primeros Estados con armamento nuclear en firmar un tratado sobre la creación de una Zona Libre de Armas Nucleares en el Sudeste Asiático. El anuncio fue realizado por el ministro de Asuntos Exteriores de Malasia, quien afirmó que las conversaciones “siguen su curso” y que hay avances, tomándose “decisiones importantes sobre si los Estados poseedores de armas nucleares pueden participar con o sin reservas”.

En esta nueva edición de la Cumbre de la ASEAN, los líderes regionales instaron a dar un nuevo impulso al protocolo de un acuerdo de 1995, en el que los miembros de la ASEAN renunciaron a la búsqueda de armas nucleares. En este contexto, los líderes asiáticos esperan que las tres principales potencias (China, Rusia y Estados Unidos) firmen el acuerdo que prohíbe el uso de armas nucleares en la región.
Entre avances diplomáticos y reservas estratégicas
Este nuevo impulso dado por los miembros del bloque en pos de asegurar la no proliferación en la región se produce en medio de las crecientes tensiones en la región entre China y varios vecinos, incluido Filipinas, aliado de Estados Unidos. Además, la presencia del gigante norteamericano en el Indo Pacífico es cada vez mayor, motivo por el cual se acrecientan aún más las rispideces.

Lo cierto es que los Estados con armas nucleares históricamente se han resistido al protocolo debido a su preocupación por las garantías mutuas de seguridad y el derecho a la libre navegación. Para la ASEAN, contar con potencias como signatarias del Tratado contribuiría a salvaguardar el Sudeste Asiático como una región desnuclearizada.
En este contexto, China y Rusia han señalado estar dispuestos a firmar el tratado de la ASEAN, aunque Estados Unidos continúa revisando su postura. Según la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Mao Ning, Pekín es “socio estratégico integral y vecino amistoso” de la ASEAN que está “dispuesto a tomar la iniciativa en la firma del Protocolo del Tratado.
Sobre la Zona Libre de Armas Nucleares del Sudeste Asiático
El acuerdo que buscan impulsar los miembros de la OTAN es también conocido como el Tratado de Bangkok, firmado en 1995 por los países del Sudeste Asiático para prohibir el desarrollo, fabricación, adquisición, posesión o control de armas nucleares dentro de sus territorios. Este tratado fue ratificado por diez estados de la ASEAN y entró en vigor en 1997, buscando promover la paz y la seguridad en la región.

El Tratado de Bangkok tampoco permite que otros Estados instalen o emplacen armas nucleares en sus territorios, y los miembros también se comprometen a no usar ni amenazar con el uso de armas nucleares contra otros Estados partes del tratado. Sus miembros son Brunei, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Singapur, Tailandia y Vietnam.
El Tratado de Tlatelolco: pionero de la no proliferación nuclear regional
Así como existe la zona libre de armas nucleares del Sudeste Asiático, la misma iniciativa, o similar, fue impulsada en otras cuatro regiones del mundo: América Latina y el Caribe, el Pacífico Sur, África y Asia Central. El objetivo de estos espacios es promover la no proliferación a nivel internacional y consolidar los esfuerzos internacionales por la paz y la seguridad.
Durante la Guerra Fría, los Estados Latinoamericanos y Caribeños percibían que la posible intromisión de armas nucleares convertiría a la región en blanco de eventuales ataques nucleares, promoviendo aún más la ya existente carrera armamentista. En consecuencia, los Estados de la región iniciaron un proceso de negociación que culminó con la adopción del Tratado de Tlatelolco, firmado el 14 de febrero de 1967 en la Ciudad de México.

Este Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina y el Caribe, prohíbe el desarrollo, adquisición, ensayo y emplazamiento de armas nucleares en la región. Posee un Sistema de Control para verificar su cumplimiento y dos Protocolos Adicionales destinados a países extraterritoriales, incluyendo a los poseedores de armas nucleares.
Similar a lo que ocurre con la ASEAN, la Zona de aplicación de Tlatelolco es la suma de todos los territorios de los países de América Latina y el Caribe, mayor a los 20 millones de kilómetros cuadrados, incluyendo áreas oceánicas. Más que nada, busca proporcionar un marco de confianza y una norma regional de no proliferación, considerando que dos de los países más grandes de la región, Argentina y Brasil, tienen grandes industrias de energía nuclear y la capacidad potencial de desarrollar armas nucleares si así se quisiera.
A este marco de no proliferación nuclear regional también se suma el tratado bilateral entre Argentina y Brasil de la Agencia Brasileño-Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares (ABACC).
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