Documentos filtrados exponen la red de cooperación entre Rusia y China en el desarrollo de drones para atacar a Ucrania

Una investigación basada en documentos internos revela que Rusia ha logrado sortear las sanciones occidentales para desarrollar una industria de drones de combate gracias al respaldo técnico e industrial de empresas chinas. Los materiales, obtenidos por Bloomberg, incluyen correspondencia entre la firma rusa Aero-HIT y autoridades gubernamentales, y muestran cómo la cooperación con proveedores chinos ha sido clave para dotar al ejército ruso de drones avanzados desplegados en el frente ucraniano.

Aero-HIT, una empresa con respaldo estatal instalada en Jabárovsk, en el Lejano Oriente ruso, proyecta alcanzar una capacidad de producción mensual de hasta 10.000 drones.

Entre sus modelos destaca el Veles, un dron FPV (vista en primera persona) que permite a los pilotos visualizar el terreno en tiempo real, utilizado en ataques documentados contra civiles en Jersón. Un pedido de cien unidades, valorado en ocho millones de rublos, refleja la escala de producción lograda.

En junio de 2023, Aero-HIT solicitó formalmente al Ministerio de Defensa ruso apoyo financiero para comenzar la producción local del dron Autel EVO Max 4T, originalmente desarrollado por la firma china Autel Robotics. Aunque Autel niega cualquier vínculo comercial con Rusia desde febrero de 2022 y afirma desconocer el proyecto, los documentos detallan contactos con ingenieros de la empresa desde inicios de 2023. El plan prevé fabricar 30.000 unidades al año, y contempla transferencia de firmware, asistencia técnica y adaptación de los drones a sistemas militares rusos.

Un entramado de intermediarios y zonas francas facilita el flujo de piezas desde China

Los documentos revelan que Moscú oculta el origen y destino de las tecnologías a través de empresas tapadera y cadenas logísticas difusas. Desde octubre de 2022, se impulsaron conversaciones entre empresas rusas, como Komax, y autoridades de la Zona Franca Integral de Harbin, en China, para crear un almacén con beneficios fiscales que facilitara la importación de componentes. Komax, dirigida por Konstantin Basyuk, exagente de la KGB y actual senador por la región ocupada de Jersón, también gestiona el aeropuerto de Jabárovsk, donde opera Aero-HIT.

Durante una visita de delegaciones rusas a China en mayo de 2023, se concretó el envío de cien kits de drones y se firmó un contrato con la empresa china Shenzhen Huasheng Industry Co. Ltd., sancionada posteriormente por Estados Unidos por proveer componentes a Rusia.

Las restricciones introducidas por el gobierno chino en septiembre de ese año forzaron la ruptura de varios acuerdos, aunque la línea de producción de Aero-HIT ya se encontraba activa y en expansión.

A finales de marzo de 2024, 20 drones Veles fueron enviados a un batallón ruso en Jersón a través de una empresa que normalmente opera en el sector inmobiliario y de mariscos. En agosto, el Ministerio de Defensa ruso formalizó planes para adquirir 5.000 unidades. Si bien no se confirmó la transacción, otros documentos apuntan a la intermediación de empresas como Renovatsio-Invest, sancionada por adquirir piezas chinas para Aero-HIT.

Denuncias sobre el uso militar y vínculos institucionales con China

La implicación de la Universidad de Tecnología de Harbin (HIT), reconocida por su colaboración con el Ejército Popular de Liberación, refuerza las sospechas de cooperación institucional en materia de defensa. La delegación rusa que visitó China también mantuvo reuniones con representantes de HIT y ejecutivos de Autel Robotics, en un contexto de creciente presión de Estados Unidos sobre empresas tecnológicas chinas.

Autel, incluida en listas negras por su presunta conexión con el ejército chino, insiste en que cesó toda relación comercial con Rusia.

No obstante, los registros rusos indican que las piezas necesarias para ensamblar los drones Veles siguen fluyendo a través de intermediarios. Pekín, por su parte, ha reiterado que no suministra armas letales a ninguna de las partes del conflicto y que controla las exportaciones de bienes de doble uso.

Según fuentes ucranianas, Rusia estaría produciendo actualmente entre 300 y 350 drones de largo alcance al día, con la intención de aumentar esa cifra a 500. En este contexto, el suministro constante de componentes chinos es un factor determinante para sostener la ofensiva aérea en Ucrania.

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