Un nuevo juego de mesa, Littoral Commander: Indo-Pacific, desarrollado por el exinfante de la Marina estadounidense Sebastian Bae, simula un hipotético conflicto militar entre Estados Unidos y China en la región del Indo-Pacífico hacia el año 2040.
Inspirado en la doctrina del Cuerpo de Marines de Estados Unidos y basado en Fleet Marine Force—una herramienta de entrenamiento táctico utilizada por instituciones militares como la Academia Naval, este juego de guerra se aleja de la simple recreación lúdica, donde su objetivo es permitir a militares, analistas y ciudadanos comprender las múltiples capas de la guerra moderna, en la que detectar al enemigo antes de ser detectado es tan decisivo como el poder de fuego.
El núcleo conceptual del juego se centra en la “cadena de muerte” (kill chain), también conocida como proceso F2T2EA (Find, Fix, Track, Target, Engage, Assess), que articula la secuencia entre detectar, ubicar, atacar y evaluar al enemigo.
Este proceso ya ha demostrado su importancia en conflictos reales, como la guerra en Ucrania, y Littoral Commander lo traduce en mecánicas jugables: las unidades se colocan ocultas sobre el mapa, y el juego gira en torno a descubrir, decidir y actuar bajo presión.
Los jugadores asumen el rol de comandantes de fuerzas anfibias, navales y aéreas, operando con recursos limitados, cartas de capacidades especiales y un sistema de puntos de mando que exige decisiones tácticas precisas.
La estructura del juego refleja las actuales transformaciones doctrinarias del Cuerpo de Marines de Estados Unidos, específicamente el Force Design 2030, que eliminó tanques pesados en favor de unidades más móviles, con regimientos litorales equipados con misiles antibuque y capacidades para establecer bases temporales en islas disputadas.
Las fichas ocultas representan unidades que van desde pelotones de infantería hasta lanzadores de misiles, con la posibilidad de ser detectadas por drones, fuerzas de reconocimiento o satélites, y, una vez reveladas, se vuelven vulnerables a ataques precisos. La gestión del inventario limitado de municiones, interceptores antiaéreos y recursos logísticos agrega un componente estratégico clave, donde cada disparo debe ser calculado.
Más allá de su uso militar, Littoral Commander forma parte del creciente sector de los “juegos serios”, utilizados para entrenar y educar en temas complejos, a pesar de que su creador enfatiza que el juego no busca predecir el futuro, sino ofrecer un entorno para explorar cómo interactúan las capacidades modernas en escenarios de tensión militar.
La versión actual del juego incluye más de 200 cartas de capacidad conjunta, distribuidas entre mazos de EE. UU. y China. Cada partida es una oportunidad para experimentar con operaciones cibernéticas, ataques navales coordinados o sabotajes encubiertos, mostrando que la victoria depende menos del poder bruto y más del dominio del ciclo de información y decisión.
Sebastian Bae ha expandido el concepto con nuevas ediciones, como Littoral Commander: Baltic States, y planea desarrollos futuros centrados en Australia, Japón y Noruega. En palabras del diseñador, el propósito es doble: formar profesionales del ámbito militar y abrir al público una ventana al pensamiento estratégico moderno.
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Los habitantes de Taiwuan son chinos al igual que todos los chinos del continente, su sangre no debería traicionar sus antepasados en favor de occidente.