A Russian soldier holds a drone during the joint Russian, Belarusian and Serbian military exercise "The Slavic Brotherhood 2016", at military airport Kovin, 40 kilometers east of Belgrade, Serbia, Monday, Nov. 7, 2016. The 13-day armed exercise in Serbia, dubbed "The Slavic Brotherhood 2016" include 150 Russian paratroopers, 50 air force staffers, 3 transport planes and an unspecified number of troops from Serbia and Belarus, Russia's Defense Ministry said. (AP Photo/Darko Vojinovic)
Ramzán Kadírov, líder de la República Chechena, realizó polémicas declaraciones al proponer el uso de prisioneros de guerra ucranianos como escudos humanos para proteger infraestructuras clave de ataques con drones. Las declaraciones, difundidas en su canal de Telegram y en medios rusos, han generado preocupación internacional por posibles violaciones al derecho humanitario en medio del prolongado conflicto entre Rusia y Ucrania.
En un video, Kadírov aparece interactuando con prisioneros ucranianos en un recinto. Durante la reunión, sugirió que los cautivos sean colocados en áreas estratégicas, incluyendo tejados de edificios previamente identificados por satélites estadounidenses, para “vigilar territorios” y evitar ataques con drones. “Démosles armas y pongámoslos en instalaciones clave”, afirmó.
El anuncio llega días después de que un dron impactara el techo de una comisaría en Grozni, la capital chechena, en un ataque que Kadírov vinculó a la intensificación de los enfrentamientos en la región. Estas declaraciones no solo apuntan a endurecer las tácticas en el terreno, sino también a reforzar una narrativa propagandística en favor del Kremlin.
Desde Ucrania, Dmytro Lubinets, Comisionado de Derechos Humanos del Parlamento, negó las acusaciones rusas de que Kiev retrasa la repatriación de prisioneros. Lubinets reafirmó el compromiso del gobierno ucraniano con el retorno de todos sus ciudadanos capturados y calificó las declaraciones de Kadírov como un intento de desinformación.
Por otro lado, estas amenazas podrían ser investigadas como violaciones al derecho internacional. Las Convenciones de Ginebra prohíben expresamente el uso de prisioneros de guerra como escudos humanos, una práctica considerada un crimen de guerra.
No es la primera vez que Kadírov recurre a tácticas extremas. En octubre, ordenó a los comandantes de las fuerzas Akhmat no tomar prisioneros ucranianos. En septiembre, el comandante Apti Alaudinov, también aliado de Kadírov, rechazó intercambiar prisioneros y llamó a los soldados capturados a “lavar su vergüenza con sangre”.
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