The Turkish Navy amphibious assault ship TCG Anadolu (L400) steams in the Mediterranean Sea, Aug. 21, 2023. Anadolu steamed in formation with the world's largest aircraft carrier USS Gerald R. Ford (CVN 78) and other Turkish ships. Gerald R. Ford is the U.S. Navy's newest and most advanced aircraft carrier, representing a generational leap in the U.S. Navy's capacity to project power on a global scale. The Gerald R. Ford Carrier Strike Group is on a scheduled deployment in the U.S. Naval Forces Europe area of operations, employed by U.S. Sixth Fleet to defend U.S., allied, and partner interests. (U.S. Navy photo by Mass Communication Specialist 2nd Class Jackson Adkins)
El dron TB3 de Bayraktar fabricado por Turquía logró realizar despegues y aterrizajes exitosos desde el TCG Anadolu, un buque diseñado como el primer “portadrones” del mundo. Este dron, una versión adaptada del probado TB2, será pieza clave en la capacidad operativa del Anadolu, al combinar misiones de vigilancia y reconocimiento con la posibilidad de armarse con municiones de precisión en el mar Mediterráneo y convertirse en una nueva potencia naval.
Selcuk Bayraktar, director de tecnología de Baykar, compartió imágenes del logro en redes sociales, marcando un avance significativo en la integración de drones con buques de guerra. Este éxito posiciona a Turquía como líder en la incorporación de tecnología no tripulada en operaciones marítimas.
El Anadolu, basado en el diseño del buque español Juan Carlos I, incluye una cubierta de vuelo con trampolín y capacidades para operaciones anfibias. Recientemente, el gobierno turco optimizó su configuración para drones, añadiendo estaciones de control dedicadas, sistemas de comunicación satelital y otros elementos que facilitan las operaciones aéreas no tripuladas.
Además del TB3, Turquía también está desarrollando el Kizilelma, un dron de combate similar a un caza a reacción. Este modelo, junto con otros como el ANKA-3 de diseño furtivo, refleja las ambiciones turcas de avanzar en la aviación no tripulada, compensando la falta de aviones de ala fija tradicionales tras su exclusión del programa F-35 en 2019.
Turquía no es el único país que explora estas capacidades. China y Corea del Sur están avanzando en el desarrollo de drones capaces de operar desde buques, mientras que la Marina Real británica y General Atomics en EE. UU. también han realizado pruebas similares.
El éxito del TB3 en el Anadolu otorga a Turquía una ventaja estratégica. Esto le permite proyectar poder marítimo con menores costos operativos y mayor flexibilidad. Además, refuerza su autonomía tecnológica en un contexto de tensiones geopolíticas y restricciones internacionales, consolidándose como un actor clave en la evolución de la aviación naval.
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Fuente: TWZ
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