El debate por el aprovisionamiento de gas proveniente desde Rusia vuelve a tomar protagonismo en Alemania: una nueva suspensión, esta vez desde la entidad Nord Stream, ha generado una nueva preocupación en el país en cuestión.
Operando desde junio a una capacidad del 40%, según se divulgó desde Rusia, a causa de las sanciones en su contra que han dinamitado su logística, el gasoducto no aportara gas a Alemania hasta, al menos, finales del actual mes de julio.
La justificación rusa implicó las necesidades de iniciar un proceso de mantenimiento al gasoducto justamente para palear su débil estructura a partir de las sanciones. Si bien en 2021 el trabajo de ese tipo se realizó entre un período similar de tiempo, en Alemania se especula con fines políticos en la cuestión.
Rusia explicó en específico que lo que dificulta el funcionamiento del gasoducto es la retención en Canadá de unas turbinas que se encontraban en reparación en el país de América del Norte, las cuales son esenciales para bombear el combustible, y que se encuentran confiscadas a causas de las sanciones por la invasión a Ucrania.
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