Asesinan a una de las cabezas del Programa Nuclear iraní

En el día de la fecha asesinaron al físico nuclear iraní Mohsen Fakhrizadeh, marcado por el Primer Ministro israelí Benjamín Netanyahu, como uno de los protagonistas del Programa Nuclear iraní. “Desafortunadamente, el equipo médico no logró revivirlo y hace unos minutos, este gerente y científico alcanzó el alto estatus de martirio después de años de esfuerzo y lucha” declaró un comunicado de las Fuerzas Armadas de Irán difundido por el Ministerio de Defensa.

Si bien no hay información clara ni oficial con respecto a los responsables del asesinato, se habla de un atentado suicida terrorista interceptando su auto particular en una ruta en las cercanías de Teherán, la capital del Estado persa. Al respecto, Javad Zarif canciller de la República, declaró a través de su cuenta de Twitter: “Los terroristas asesinaron hoy a un eminente científico iraní. Esta cobardía, con serios indicios del papel de Israel, muestra un belicismo desesperado de los perpetradores. Irán pide a la comunidad internacional y en especial a la Unión Europea, que ponga fin a su vergonzosa doble moral y condenen este acto de terror estatal”.

Israel es el principal sospechoso por la historia compartida con el programa nuclear iraní y su política de sabotaje al mismo. No hay que dejar de recordar el virus Stuxnet, que provocó el colapso de las centrifugadoras nucleares de una planta en Natanz en el año 2011. Además, el Estado semita tiene las capacidades e influencias para poder llevar a cabo estos operativos dentro del territorio iraní y ya existe un historial de asesinatos por parte de Israel a numerosos científicos nucleares. 

Pero la importancia de Fakhrizadeh es un punto de quiebre en la seguridad interna de Irán con respecto a su posicionamiento con Israel. Lo importante del caso es analizar si es un hecho aislado o es el comienzo de una cadena de acciones ofensivas israelíes en contra del Programa Nuclear iraní.

En un contexto donde se pensaba la reanudación de las conversaciones entre Irán y los Estados Unidos para revivir el Acuerdo Nuclear de 2015, los ataques y sabotajes generan un panorama desalentador para la diplomacia y los objetivos compartidos entre Biden como administración entrante y Teherán, de generar estabilidad en la región. 

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